sábado, 9 de enero de 2010

Mi Chico del Año (Parte 1)

¡Cinco, cuatro, tres, dos, uno... Feliz Año!!!. Arrancaba el 2009 en Cerro La Virgen, absolutamente ebrio y abrazado de un tipo que no conocía y que se aprovechó de mi calamitoso estado para darme un beso. Llegué a la playa con mi mejor amiga repletos de chelas y dispuestos a perder la conciencia. Había terminado con mi enamorado hace 3 días y necesitaba olvidarme de los chicos por un tiempo. Escogí un pésimo lugar para hacerlo. La borrachera se me quitó cuando vi a Bruno moverse al compás de las Pussycat Dolls, era el activo más lindo que había visto en mi estadía en la playa más gay de Lima. Tenía una gran espalda, hacía un movimiento sexy con sus labios mientras bailaba y movía su gran trasero de manera única. Y lo mejor, era activo!!!. Algo complicado de encontrar en esta orbe llena de loquitas desesperadas. Lo contemplé hasta que mis ojos pidieron descanso y me fui a dormir.

Cuando desperté había mucha ruido y movimiento, mi carpa y la de mi amiga ahora convivían con cinco carpas más.
- Pilly, que fue?
- Me encontré con unos amigos anoche, les dije que se quedaran con nosotros. Los voy a traer para que los conozcas.
Seguí con la mirada a Pilly. Corría hacia la playa. Pude distinguir que en su camino se encontraba el sexy chico que observé por horas. Dentro de mi, le pedía al señor de los anillos -el único al que le rindo plegarias- que sea él uno de los chicos de las carpas. Pilly llega hasta Bruno y sus amigos y los trae hacia mi. Mi short empezó a tener vida propia, ese niño desataba mis bajas pasiones desde metros de distancia.

Almorzamos juntos, nos bañamos juntos y nos regresamos juntos a Lima. Faltaba mucho para llegar a mi casa pero él se bajó antes y decidí acompañarlo. Corría el riesgo de no volverlo a ver. Aproveché que tenía un poco de hambre para invitarlo a comer. Hablamos mucho, intercambiamos teléfonos y nos despedimos. Desde ese día hablábamos todas las noches. Lo llamaba a las 11 en punto y más de un día colgaba el teléfono como a las 3 de la mañana. Graciás a él (o por culpa de él) pasé todas mis vacaciones en casa gastando mi saldo en vez de ir a mi amado Downtown. No le gustaba salir y yo estaba dispuesto a hacerle compañía aunque sea desde mi casa. Empezamos a salir y conectamos rápidamente. Empecé a trabajar y el tiempo se me redujo. El e-mail era ahora nuestro mejor amigo. Le decía cada diez minutos que me gustaba mucho y él respondía cariñosamente mis mensajes con palabras bonitas y un smile sonriente como sello. Para mí era suficiente, por lo menos hasta que recibí un largo y sorprendente correo.

Hoy me siento extraño y me puse a pensar en como demostrarte que tomas gran importancia en mi. Cuando te vi por primera vez me caíste rebién como si estuviéramos conectados e intenté verte como un posible hombre en mi vida y de verdad no puedo, te veo como un hermano, de verdad te veo así. Quiero ser tu mejor amigo, tu amigo incondicional y me esforzaré para eso porque en la vida tienes que esforzarte mucho para las cosas grandes!!! Sigue siendo el que eres conmigo. Tu amistad es lo mas importante que quiero de ti. TKM Marcos, de verdad te kiero.

Me quedé absolutamente atónito. Luego de un mes y medio de coquetear y decirle frente a frente que me muero por él me dice que quiere ser mi amigo!!! Era una maldición, no sé que había hecho mal pero no estaba dispuesto a atracar tan fácil. Inspirado en las películas para adolescentes que veo a cada rato, sabía que era posible que un chico terminara fijándose en el mejor amigo. Si le pasaba a Lindsay Lohan o Hillary Duff, era posible que suceda conmigo. Así que me convertí en el mejor amigo que pudiera tener.

Había pasado tres meses y mi plan no daba resultados. Bruno era realmente mi mejor amigo y no mostraba señales de quererme de otra manera. Como cada sábado se quedó a dormir en mi casa, aprovechaba mi insomnio crónico para observarlo dormir. Era tan bello como despierto. Imaginaba su cuerpo junto al mío haciendo cosas que los mejores amigos no hacen, pero que deseaba desde el fondo de mi ser que algún día lleguen a ser ciertas. Lo veía respirar, separar sus labios tan sensualmente mientras descansaba, juntar sus brazos debajo de su cabeza y raspar su barbilla sin afeitar con su hombro. Realmente me gustaba. De repente abrió los ojos y me miró fijamente por eternos segundos.
- Todavía te gusto?
- Muchísimo más que antes.

Empecé a llorar bajito y sin quitarle la vista de encima. Con sus manos siempre calientitas secó mis lágrimas. Se sentó frente a mi y me dio un beso. Me asusté y me alejé. Volvió a observarme fijamente y se sacó el polo. Volvió a besarme y yo estaba paralizado. Me sacó la ropa y en silencio y con mucha delicadeza, hicimos el amor, porque eso hicimos, el amor.

Al terminar nos volvimos a vestir y me recosté en su pecho aun algo sudoroso. No me importaba. Poco a poco empezaba a cerrar los ojos hasta que escuché su voz.
- Estás bien?
- Genial, por qué preguntas?
- No. Por nada. Te gustó?
- Me encantó.
- Sabes? Ahora que hemos tirado, he comprobado que de verdad no me gustas.
No dije nada más, no me moví del pecho de Bruno. Simplemente lloré hasta quedarme dormido.

2 comentarios:

  1. Esa historia me parece muy familiar, aunque lo que me paso a mi fue con una persona del sexo opuesto...

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  2. es un caso de la vida real pero tiene de todo un poko si me gusto muxo

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